Termina
el mundial, el tan anhelado sueño de jugadores, hinchas, amantes del
fútbol y otros más amantes del patriotismo. Y con él, termina una
serie de sentimientos, alegrías tristezas, impotencia, rabia e
incluso venganza futbolística para algunos otros.
Termina
el mundial y comienza la ansiedad del hincha de clubes por el mercado
de pases, por el miedo a perder a sus figuras o la incertidumbre de
nuevos engranajes en metrópolis futbolísticas forjadas con talento
y esfuerzo año tras año. Pero es este mercado de pases quien ha
forjado un imperialismo vago, injusto y vacío en el mundo del fútbol
los últimos años. Imperialismo que se ha encargado de cegar la
perseverancia y el hambre de gloria de muchos futbolistas de nuestra
generación. El mundial es claro ejemplo de ello, con jugadores
quienes sin quitar mérito a su talento, jugaron con la venda en los
ojos del mercado de pases por encima de la gloria dorada de sellar
esas páginas de la historia que solo escriben 23 jugadores cada
cuatro años.
Así,
como aquella criticada película protagonizada por Kuno Becker,
parece no haber futuro para muchos mas allá de la península
ibérica. Parece no haber mas gloria que las casas de Madrid o
Barcelona, parece no haber mas futuro que los brazos de Florentino
Pérez o Josep Bartomeu, parece no haber más sentido de pertenencia
y amor por un club que los colores blanco o blaugrana, y donde el
ego, la soberbia y las declaraciones sensacionalistas llenan las
portadas de los diarios y pisotean las camisetas, la historia, la
confianza brindada por un club y el amor incondicional de una
hinchada.
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http://www.contra.gr/Columns/contres/toti-h-ntel-piero.2181254.html |
Nada
ni nadie es mas grande que la camiseta o la historia de un club, y
ante el fútbol moderno hay un enorme vacío entre el amor al balón, el amor a la gloria y el amor al dinero. Siento cariño,
nostalgia y orgullo en que mis héroes de niño forjaron historias de
clubes durante toda su vida o gran parte de su carrera, y fecha a
fecha jugaban con la cabeza y el corazón en el presente y futuro de
los colores que defendían. Siento admiración ante esos Del Piero,
Zanetti, Bergkamp, Buffon, Maldini, Lampard, Gerrard, Drogba, Totti,
Van Der Sar, Rogério Ceni, John Terry, Paul Scholes y los pocos que
ustedes quieran agregar a este hermoso grupo, quienes a pesar de
terminar cada mundial, jamás terminaron con las ilusiones de sus
clubes ni sus grandes hinchadas y que con el dolor mas grande en el
alma no volveremos a tener gracias a la maquinaria del fútbol
moderno.
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